Aprendizaje en lugar de enseñanza

Aprendizaje en lugar de enseñanza

 

La economía de la innovación necesita que el sistema educativo aporte más emprendedores capaces de trabajar en comunidad, usando plenamente su imaginación y siendo impulsados por su pasión.

 

Se supone que enseñanza y aprendizaje están relacionados como causa y efecto. Efectivamente, es la manera en que han ocurrido las cosas en los últimos siglos.

Este proceso de transferir información y la enseñanza necesaria para que se concrete el aprendizaje, tal como lo señalan Thomas y Seely Brown (2011), ya no son suficientes frente a la aceleración de cambios de hoy en día.

Necesitamos salir de este arquetipo de enseñanza e ir a un nuevo modelo centrado en el proceso de aprendizaje. Otra razón para esta necesidad es que este viejo modelo de enseñanza deja pasar la oportunidad de beneficiarse del efecto de comunidad, que será explicado en los próximos párrafos.

Centrarse en el aprendizaje, como alternativa a la enseñanza, no significa reemplazar los esquemas tradicionales de educación, sino mejorarlos utilizando las herramientas digitales a las cuales podemos tener un fácil acceso. Oppenheimer (2014) explica que planteándonos nosotros mismos la cuestión de cómo abordar el problema de las escuelas desactualizadas y repararlas, nos limitaría a pensar sólo en cómo emparchar nuestro sistema escolar tradicional, y no, como alternativa, preguntarnos cuál es la mejor manera de educar a nuestros chicos y futuros profesionales, llevándonos a soluciones más creativas.

La enseñanza en el aula, así como los videos online u otros medios similares, son la parte menos importante del proceso de aprendizaje. Lo más importante es hacer, practicar y resolver ejercicios completos de la manera más similar posible a la vida real y tener al maestro y a los compañeros cerca para ayudar.

Thomas y Seely Brown explican que, en el anterior modelo de enseñanza, el entorno es la propia cultura, pero el efecto de comunidad permite que la cultura emerja del entorno y crezca a través del mismo. En este esquema de comunidad, el aula puede ser reemplazada por este entorno de aprendizaje conceptual y los medios digitales que brindan acceso a la información y oportunidad de aprender de otros, aspecto subvalorado por muchas escuelas e instituciones.

Los medios digitales que permiten que circule la información significan que no es la tecnología en sí lo que habilita los cambios necesarios. Oppenheimer sostiene que el mundo ya tenía la radio, la televisión, la Internet, incluso la videograbadora. El problema con esas innovaciones disruptivas es que sólo se limitaron a difundir información, pero no pudieron interactuar fácilmente en comunidad. Continuaron enfocándose en la enseñanza y no en el aprendizaje.

Nuestro sistema educativo, antiguo y actual al mismo tiempo, los numerosos estudiantes sentados en filas escuchando las lecciones del profesor, divididas en distintos temas separados que es necesario memorizar de manera explícita y sin relación entre ellos, no permiten a los estudiantes desarrollar capacidades de pensamiento crítico. Estos temas, impartidos en módulos cortos, no permiten a los chicos desarrollar sus propias ideas, concluye Oppenheimer.

Está claro que esto ya no es efectivo, específicamente para nuestra economía de la innovación presente y futura. Por el contrario, las necesidades educativas de hoy en día están relacionadas con fomentar la creatividad, generar espacio para el debate y capacidad para resolver problemas. En resumen, inspirar a los chicos y tener entornos de aprendizaje que permitan que las comunidades vayan surgiendo.

Thomas y Seely Brown ofrecen un interesante corolario cuando explican que diferentes personas, cuando toman la misma clase, aprenden cosas diferentes. Esta forma de enseñanza, bien conocida, simplemente no puede resolver esta cuestión porque básicamente ataca al problema desde su raíz: elimina la imaginación del estudiante. Se necesitan algunos límites como medio para el crecimiento, pero también hay que incorporar la imaginación y la pasión. Si se les permite usar su imaginación, en un entorno de aprendizaje estimulador, surgirá la pasión y los estudiantes van a buscar los problemas más difíciles por sí solos y trabajar duro, en comunidad, para resolverlos.

Otro aspecto importante es la forma en que los estudiantes de hoy en día prueban cuan bien han aprendido la información que les fue transferida por el profesor. Se les evalúa cuánto memorizaron para comprobar si aprueban el examen, en lugar de enfocarse en lo que no aprendieron. Pero aún más importante es tener en cuenta que una buena calificación en un examen no prueba en absoluto que la persona sepa cómo aplicar este conocimiento en situaciones de la vida real. En muchos casos, la respuesta no es tan importante como la pregunta. Más y mejores preguntas permitirían a los estudiantes y a los futuros profesionales encontrar mejores soluciones y más creativas a problemas reales.

El vínculo entre el sector académico y la industria es un proceso sinérgico de ganancia mutua, que ayuda a todos los intervinientes. Frente a problemas reales y de gran alcance con que se pueden enfrentar, es importante que los estudiantes puedan usar su imaginación y encuentren mejores soluciones, que los académicos trabajen con equipamiento real, normalmente de difícil acceso, y también que la economía, las empresas y las industrias consigan más innovadores, emprendedores e ingenieros, a fin de lograr la necesaria transferencia tecnológica que llevará a procesos industriales más eficientes.

En la búsqueda de mejores formas de educar a nuestros chicos y futuros profesionales, es importante enfocarse en el proceso de aprendizaje, permitir y alentar a las comunidades a emerger, utilizar plenamente las herramientas digitales para acceder y compartir información, interconectar clases en la resolución de problemas lo más parecidos a la vida real y fortalecer el vínculo entre lo académico y la industria. Surgirá la imaginación y la pasión y los estudiantes dispondrán de las herramientas para enfrentar mejor la actual y la futura economía de la innovación.

 

Preparado en base a una presentación de Hernán López, Business Area Manager en Phoenix Contact.

Modificado por última vez en Martes, 11 Agosto 2020 12:07
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