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Esta tecnología, que cumple 40 años, representó, en el momento de su lanzamiento, un novedoso método en el manejo de velocidades destructivas de flujo de fluidos a través de válvulas de control. Se trató de un salto tecnológico importante en válvulas de control para servicio severo, que cambió para siempre las prácticas de los usuarios finales, proyectistas y fabricantes en esta área.
La primera patente DRAG fue emitida en 1967 y describía métodos para producir y empaquetar internos de válvula multietapa y multicamino.
Comienzos humildes
La tecnología DRAG tuvo un humilde comienzo de la mano de Dick Self, un ingeniero formado en NASA y especializado en válvulas con elevadas caídas de presión. En su búsqueda por explicar los problemas que reducían la capacidad de control y acortaban la vida de los equipos, Self descubrió que la causa estaba en las altas velocidades del fluido asociadas con las elevadas caídas de presión según las definen el principio de Bernoulli y la ley de Torricelli.
Con anterioridad a la aparición de DRAG, todas las investigaciones estaban enfocadas en hacer las válvulas más robustas usando materiales más fuertes y más duros. Todos los diseños eran dispositivos con una sola etapa de caída de presión, que utilizaban una jaula con unos pocos orificios de gran tamaño o tan sólo un miembro de cierre y orificio de anillo de asiento para absorber la caída de presión.
El ingenio de Self produjo un diseño que dividía la corriente de flujo en muchos canales de pequeño tamaño y luego adicionaba múltiples etapas de caída de presión para cada canal. El criterio de diseño inicial era el de mantener una velocidad de fluido constante a través del ancho de los internos. Además, los diseños permitían empaquetar una gran cantidad de etapas reductoras de presión - hasta 40 o más dentro de espacios muy limitados. El método con múltiples etapas forzaba el fluido a través de muchas vueltas en ángulo recto, donde cada una aportaba una importante caída de presión.
Este concepto de control de velocidad fue explicado en el artículo técnico "Why Velocity Control" publicado por Self en 1968 en una revista norteamericana. Allí se analizaba el efecto adverso de una alta velocidad de fluido y de qué manera las múltiples etapas de caída de presión controlan las velocidades de fluido para evitar que quede afectada la función de control de la válvula.
Reconocimiento inmediato
El concepto utilizado por la tecnología DRAG fue inmediatamente reconocido y casi de un día para otro muchos productores de válvulas de control empezaron a emplear geometrías de internos con múltiples etapas.
Los primeros tipos de internos que emulaban el diseño de DRAG tenían varias jaulas concéntricas con un gran número de pequeños orificios en cada jaula.
También se introdujo un diseño multietapa de flujo axial. En este caso, el fluido circulaba a través de distintas cámaras por debajo del asiento para alcanzar la caída de presión.
Algunos de estos internos eran copias del diseño de Self, quien se vio obligado a fundar una pequeña compañía, Control Components Inc. (CCI), para estar en condiciones de pelear legalmente sus derechos.
La tecnología de control de velocidad que resultó de estas innovaciones se ganó muy rápidamente el reconocimiento de los usuarios. Pero la compañía ya no podía cumplir con toda la demanda, por lo que Self concretó un acuerdo con B&W (Babcock and Wilcox Co.). B&W tenía muchas aplicaciones con válvulas de servicio severo que necesitaban control de la velocidad de fluido, lo cual, a su vez, ayudaba a tener un bueno control de calderas.
Por ese entonces, la industria de generación de energía estaba diseñando calderas con presiones cada vez más elevadas para conseguir una salida eficiente de energía, por lo que la combinación de las dos compañías significó una buena base para el crecimiento de CCI.
Grandes compañías de ingeniería de todo el mundo pasaron a ser clientes, en especial aquellas que operaban con elevadas presiones de sistema en sus aplicaciones. Estos procesos de elevada presión necesitaban ser puestos en marcha y luego controlados adecuadamente una vez en línea, de modo que el control de velocidad que ofrecía la tecnología DRAG cumplía perfectamente con estas necesidades. Incluso la U.S. Navy utilizó estas válvulas en sus plantas de generación de energía, especialmente en los submarinos nucleares, donde hacía falta minimizar el ruido del fluido asociado con las altas velocidades.
La tecnología DRAG se destaca por resolver todos los problemas que aparecen normalmente cuando se usan válvulas convencionales en aplicaciones de elevadas caídas de presión. Las aplicaciones que trabajan con altas velocidades de fluido a través de la válvula sufren problemas como cavitación, vibración, ruido, erosión de internos y un control pobre.
El concepto DRAG ha sido aplicado con éxito en válvulas de 12 a 9.000 mm y temperaturas de -196°C a +600°C en aplicaciones de gas, líquidos y flujo bifásico.
A 40 años de su nacimiento, DRAG sigue siendo todavía la única tecnología con un tan amplio espectro de aplicaciones.
Representante exclusivo en la Argentina: CV Control S.A., Av. Independencia 3700, 1226 Buenos Aires.
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