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El cloro: ¿amigo o amenaza?

En el año 2000, la revista Life recopiló una lista con los 100 eventos más importantes del milenio pasado. El advenimiento del cloro como agente desinfectante del agua ocupó un más que meritorio lugar Nº 46.
La desinfección del agua con cloro ha podido frenar importantes epidemias de cólera y tifoidea, entre otras innumerables enfermedades.
Por ejemplo, en 1991, Perú experimentó su primer estallido de cólera desde el comienzo del siglo. ¿El culpable? Según expertos internacionales, la enfermedad fue consecuencia de la política implementada por el gobierno peruano de discontinuar la cloración del agua de pozo.
Esto ocurrió poco después de que la U.S. Environmental Protection Agency revelara la existencia de estudios que señalaban un incremento en el riesgo de contraer cáncer debido a la presencia de trihalometanos (THM), que son un subproducto del cloro. Evaluaron que esto podría causar hasta 700 casos adicionales de cáncer por año en los EE.UU. En cambio, la epidemia de cólera peruana se llevó la vida de casi 4.000 personas en un solo año.
Al mismo tiempo, varios estudios durante la última década del siglo pasado han relacionado el cloro con una gran variedad de problemas de salud y del medioambiente.
Pero al respecto, los expertos aclaran que el debate del cloro no es blanco ni negro, sino más bien una espada de doble filo.
Cualquiera que se ponga en la posición de sostener que el cloro es malo y que debería prohibirse no se da cuenta de que el tema es mucho más complejo.
No todos los cloros tienen las mismas propiedades, y siempre hay algo de bueno y algo de malo de cada lado, por lo que tener precaución a la hora de evaluar todos los aspectos.
Pero, ¿cuál es realmente la amenaza? Y, si existe, ¿qué relación tiene con las piletas de natación?

El cloro en las piletas de natación

Para la desinfección del agua de una pileta de natación se dispone de seis tipos de cloro o compuestos clorados: hipoclorito de sodio, hipoclorito de calcio, hipoclorito de litio, gas cloro y compuestos estabilizados de tricloro y dicloro.
No hay ninguno que sea necesariamente ‘el mejor’. La elección depende del costo, capacidad de almacenamiento, etc. Pero el factor determinante más importante, sin lugar a dudas, es la fuente de abastecimiento de agua. Por ejemplo, no conviene usar hipoclorito de calcio en una zona donde el agua es rica en calcio.

Hipoclorito de sodio

El hipoclorito de sodio, que se conoce como cloro líquido o ‘lavandina’, es un líquido y el más común de los desinfectantes de piletas. A 10% de cloro disponible, 4 litros de cloro líquido contienen alrededor de 0,5 kg de cloro disponible.
El cloro líquido, cuando se lo agrega al agua, produce instantáneamente ácido hipocloroso (que es la forma de cloro que desinfecta). Se lo puede usar de manera regular o para cloración de choque.
Su pH es 13, de modo que el agua deberá ser corregida agregando ácido muriático para balancear su efecto. Esta forma de cloro también aumenta el total de sólidos disueltos en el agua debido a su contenido de cloruro de sodio (sal), pero esto no tiene ninguna incidencia negativa en la desinfección.
El hipoclorito de sodio no es estable y con el tiempo pierde su fuerza. A 26ºC, el nivel de cloro disponible en el cloro líquido baja desde más de 12% a 9% en un día. En cambio, a 34ºC, lo hace en tan sólo 2 horas.
La aireación y la luz solar pueden destruir parte del cloro disponible en el momento de verterlo dentro de la pileta, por lo que es aconsejable hacerlo tan cerca de la superficie del agua como sea posible. Conviene agregar el cloro en el retorno para evitar así que la luz solar pueda comenzar a destruir el cloro antes de mezclarse con el agua y ser protegido por el estabilizador.
El cloro líquido no es inflamable y es compatible con otros productos químicos de tratamiento de agua que se emplean normalmente en una pileta. Debe ser guardado en un lugar fresco, protegido contra la luz solar.
Es relativamente seguro de manipular, pero es importante dónde se lo almacena. Asimismo hay que tener cuidado de llevar vestimenta de protección a la hora de manipularlo.

Hipoclorito de calcio

El hipoclorito de calcio, denominado cloro seco, se comercializa en forma granulada y pastillas. Debido a su elevado contenido de cloro, se lo puede usar tanto para cloración regular como para cloración de choque. Se lo debe predisolver en el agua y recién entonces agregarlo a la pileta como líquido cuando sea necesario. Un kilogramo de hipoclorito de calcio proporciona 650-700 gramos de cloro disponible. Su pH es también bastante alto (8,5 a 11).
En piletas comerciales se recomienda mezclarlo primero con agua en lugar de esparcir el granulado como se hace en piletas residenciales. El hipoclorito de calcio no es tan soluble y puede asentarse en el fondo y sobre las paredes de una pileta, causando daño.
Una desventaja es su elevado contenido de calcio, lo que genera incrustaciones tanto en las superficies de la pileta, como en el filtro y en los componentes de la calefacción. El hipoclorito de calcio granulado y en polvo puede llegar a enturbiar temporariamente el agua ya que el calcio necesita bastante tiempo para disolverse completamente.
En función de las condiciones del agua, el uso de hipoclorito de calcio puede incrementar el nivel de dureza en promedio de 3 a 10 ppm por mes o 1 a 5 ppm por cada kg que se agrega a una pileta “típica” de 5 x 10 metros. En consecuencia, es necesario testear el nivel de dureza en la pileta con más frecuencia.
Si la forma de hipoclorito de calcio que se usa no contiene estabilizador, se lo debe agregar separadamente para evitar que el cloro en la pileta sea degradado por la luz solar.
La NPFA (National Fire Protection Association) de EE.UU. lo considera un oxidante Clase 3 que puede acelerar la combustión y encenderse si se lo calienta o contamina. Se debe evitar mezclarlo con ácidos, amoníaco, petróleo, tricloro o cualquier otra cosa que no sea el agua. Mezclarlo con orgánico puede causar un incendio.
Hoy en día se dispone de aditivos especiales que impiden su ignición. Pero, normalmente, si se siguen las instrucciones del fabricante, no puede haber problemas.
Hipoclorito de litio

Producto granulado cuya solubilidad lo hace ideal para la cloración de choque. Sin embargo, su bajo contenido de cloro, alrededor del 35%, y elevado costo impiden que sea una buena alternativa en el mantenimiento de piletas comerciales.
Como características principales se puede mencionar:
• No contiene calcio (no endurece el agua);
• No es inflamable y no produce polvo;
• Es de larga duración (pierde tan sólo 0,1% de cloro disponible por mes) y se disuelve rápidamente sin enturbiar el agua;
• Puede ser utilizado directamente en piletas con revestimiento de vinilo ya que se disuelve muy rápidamente;
• Se lo puede usar en forma regular y para cloración de choque;

El estabilizador debe ser agregado en forma separada para evitar que el cloro en la pileta sea degradado por la luz solar.

Gas cloro

El gas cloro tiene 100% de cloro disponible, lo cual, al mismo tiempo, es una ventaja y una desventaja. Es un excelente desinfectante y tiene un precio relativamente bajo. Pero el costo de mantenimiento de los equipos, los requerimientos de capacitación y los elevados niveles de toxicidad reducen en gran medida su uso.
De todos los productos clorados, es el único que es verdaderamente cloro. Los otros son compuestos.

Dicloro

El dicloro sódico es el único tipo de cloro que no requiere el agregado de neutralizador o estabilizador. Es un granulado con 56% o 62% de cloro disponible, valor que depende del método de fabricación. La formulación del 56% es la que prevalece en el mercado.
Es de rápida disolución, no enturbia el agua y se lo puede guardar por mucho tiempo. Puede ser utilizado para cloración regular o para cloración de choque.
Tiene un pH casi neutro: 6,7. Por tratarse de una sal, es soluble y se lo suele utilizar para la cloración de choque en piletas con liner de vinilo.
El dicloro sódico, que contiene un 57% en peso de estabilizador (ácido cianúrico), puede originar una acumulación de ácido cianúrico en el agua de una pileta, por lo que es necesario chequear su nivel con mayor frecuencia. Si el nivel supera 100 ppm, se debe drenar parte del agua y volver a llenar la pileta.
Lo más destacado del dicloro es su solubilidad instantánea, razón por la que no produce residuos o turbidez. Aparecen problemas sólo cuando no se lo aplica adecuadamente, ya que entonces se disuelve rápidamente y podría causar una explosión. En piletas residenciales se recomienda mezclarlo con agua y recién entonces dosificarlo. Pero siempre hay que recordar que los productos químicos van siempre al agua para su mezcla, y no al revés.

Tricloro

El tricloro contiene 90% de cloro disponible, el nivel más elevado entre todos los productos clorados. Se comercializa en forma de pastillas, barras o como cartucho.
El tricloro, que es preestabilizado y se caracteriza por una disolución lenta, es uno de los productos más populares para la desinfección de piletas residenciales. Pero como ocurre muchas veces, la preestabilización es al mismo tiempo una bendición y una maldición. El cloro residual dura más tiempo, pero también aumentan los niveles de cianúrico, que deberán reducirse mediante un drenaje parcial y reposición del agua.
Se lo puede guardar durante mucho tiempo y es de disolución lenta, de modo que sirve perfectamente para su uso en boyas dosificadoras. Se lo puede usar para cloración regular pero de ninguna manera para cloración de choque debido a su lenta disolución.
La forma granulada puede servir como alguicida puntual. El tricloro no requiere el agregado de ácido cianúrico (estabilizador) al agua.
Hay que tener cuidado con el tricloro, ya que es muy ácido (pH 2,8 – 3) y puede corroer los equipos y la mampostería si no se lo emplea correctamente.
35 kg de tricloro suministran 30 kg de cloro disponible, que es lo que se necesita para desinfectar una pileta "típica" de 5 x 10 metros durante un año.
Los expertos recomiendan no usar el tricloro en piletas de interior o con una elevada carga de bañistas. La preestabilización hace más lenta la reacción del cloro, aspecto indeseable en piletas ocupadas por mucha gente.

Estudios y más estudios

Como desinfectante de piletas, la más reciente acusación en contra del cloro es el resultado de varios estudios que lo vinculaban con un aumento de casos de asma en niños. Tres años atrás, una investigación publicada en una revista de medicina señalaba a la tricloramina, un subproducto volátil de la cloración, como la causa más probable de ese aumento.
El estudio, realizado entre 1996 y 1999, involucró a casi 2.000 niños con edades entre 7 y 14 años. Los datos revelaron que la asistencia regular a piletas de interior podía estar asociada al epitelio respiratorio, una condición causada por la destrucción de las células que protegen los pulmones.
Un trabajo de investigación belga también llegó a la misma conclusión. La Dra. Simone Carbonnelle, de la Universidad Católica de Louvain, estudió 226 alumnos, monitoreando el tiempo que pasaban en y alrededor de las piletas de natación. Sorprendentemente, pudo constatar que su nivel de permeabilidad pulmonar era equivalente al que podría encontrarse en un fumador empedernido.
La conexión pileta/asma también salió a luz en un estudio realizado en el Birmingham Heartlands Hospital de Inglaterra. La investigación descubrió que el problema no era realmente el cloro, sino los productos químicos en que se convierte el cloro cuando reacciona con la materia orgánica que hay en el agua de una pileta. Estos productos químicos incluyen tricloruro de nitrógeno, aldehídos, cloroformo, trihalometanos y cloraminas.
Los defensores del cloro sostienen que, con una adecuada gestión del agua y del aire, estos problemas podrían evitarse fácilmente. Es una cuestión tan sólo de buena práctica, pero que también debe ser acompañada por los usuarios de una pileta, quienes tienen la responsabilidad de no aportar contaminantes (duchándose antes de ingresar a la pileta).
La Dra. Alison Osinski, experta norteamericana en piletas de natación de interior, señala que en la mayoría de estas piletas hay problemas relacionados con la calidad del aire interior, aspectos que muchos estudios pasan por alto. El cloro en el aire no es lo mismo que el cloro en el agua, y muchos de estos estudios no distinguen entre estas dos situaciones.
No obstante estos aspectos, son muchos los expertos que siguen convencidos de que el cloro es peligroso. Sostienen que de los miles de cloros orgánicos que se producen hoy en día, sólo unos muy pocos han sido sometidos a una prueba de toxicidad básica, y no hay información completa sobre el riesgo para la salud que su uso implica.
De modo que el debate sobre el cloro no parece que pueda resolverse en un futuro inmediato. Asimismo, mientras prevalezca el punto de vista de los ambientalistas en el sentido de que todos los productos químicos sintéticos son ‘culpables a menos que se prueben su inocencia, nunca habrá una cantidad suficiente de evidencias como para absolver de culpa y cargo un producto químico arbitrariamente señalado como culpable.

¿Cuál es la verdad?

No caben dudas de que la manera en que se debate sobre el cloro depende de la política. Normalmente, el cloro en la industria de las piletas está regulado y su función es prevenir la contaminación biológica y ambiental. Y no hay que olvidarse que el cloro es básicamente sal.
En casi todas partes hay alguna forma de cloro, por ejemplo sobre nuestra piel y en nuestra comida. Ingerimos de 5 a 7 gramos de cloruro de sodio cada día, cantidades que están muy por encima de lo que hay en una pileta, aunque allí está en forma de cloraminas. Son 3 ppm, que no es nada.
Pero como ocurre con todos los aspectos de la vida, la cuestión está en balancear peligro versus riesgo y tratar de ser objetivos a la hora de analizar la información disponible sobre el tema del cloro.
Quizás el mayor problema tenga que ver con la exposición al cloro a largo plazo, que se contrapone con el hecho de que la tecnología del cloro tiene más de 50 años de antigüedad. Hoy en día, lo que prevalece es la necesidad de proteger y, en consecuencia, tratar de remover los contaminantes biológicos para poder reducir así el posible impacto ambiental adverso asociado con el cloro. No se trata de prohibir el cloro, sino buscar vías y métodos de protección de la salud de los usuarios, no sólo en piletas de natación sino también en otras industrias que usan cloro.

Nuevos tratamientos: Quizás sí, pero sin abandonar el cloro…

Cada año, el mercado de las piletas de natación se ve sacudido por la aparición de procesos de tratamiento de agua aparentemente nuevos y algunas veces interesantes, procesos que responden a los problemas reales o imaginarios que suelen plantear los métodos de tratamiento tradicionales.
Es difícil conocer toda la verdad acerca de estos procesos, ya que no son soportados por datos objetivos y verificados por entes científicos reconocidos e independientes. Por el contrario, parte de la información comercial sobre estos nuevos productos contiene datos falsos o pseudo-científicos, que lo único que consiguen es que sean difíciles de creer.

Qué es la desinfección y qué no es…

La desinfección puede ser un proceso físico o uno químico o una mezcla de ambos. Físicamente, los organismos patógenos pueden ser removidos, por ejemplo por filtración, o destruidos, posiblemente mediante calentamiento o irradiación. Químicamente, los organismos pueden ser destruidos interfiriendo en su química vital o algunas veces anulando la capacidad de reproducción. El problema está en que los distintos organismos patógenos tienen diferentes tasas de destrucción (producto de la concentración del desinfectante y el tiempo) y que los distintos desinfectantes también tienen diferentes tasas de destrucción.
En una pileta, la velocidad de destrucción es decisiva a la hora de impedir la contaminación cruzada entre bañistas. En consecuencia, los nuevos procesos deben cuantificar su tasa de destrucción y detallarla en relación a una amplia gama de organismos.
Como ya lo mencionáramos, van apareciendo continuamente productos e ideas que buscan resolver el deseo actual de tener una desinfección sin cloro. Se los puede clasificar en varias categorías: oxidantes, iones metálicos, sistemas electrolíticos y compuestos orgánicos. Todos ellos implican un proceso químico. El magnetismo es un proceso físico.

Desinfectantes oxidantes

Los principales desinfectantes son sustancias químicas oxidantes. Como tales, oxidan y remueven contaminantes, incluyendo compuestos orgánicos, y producen un agua resplandeciente –por supuesto que junto a una buena filtración. Sin embargo, esto no significa que los buenos oxidantes sean siempre buenos desinfectantes. Muchas veces, se vincula el poder oxidante, en términos de comercialización, con el potencial de oxidación reducción (o redox) de la sustancia, lo cual no necesariamente es cierto (Tabla 1).
En la Tabla 1, cuanto más arriba se encuentre, más fuerte es el oxidante o aceptor de electrones. Por ejemplo, los peróxidos (peróxido de hidrógeno, persulfatos, etc.) son excelentes en cuanto a la remoción mediante oxidación de los residuos de los bañistas y cualquier otra contaminación orgánica, por lo que pueden impedir la acumulación de cloraminas cuando se los usa en lugar de la cloración de choque. Pero su poder de desinfección es pobre y, por lo general, la concentración que se requiere para la actividad biocida es demasiado elevada como para permitir la natación.
Incluso el oxígeno suele ser promovido como desinfectante a la hora de bombear grandes volúmenes de aire dentro del agua para conseguir así la doble función de matar microbios y destruir lociones solares, aceites corporales, etc., sin necesidad de otras sustancias químicas. ¡Qué sea lo que Dios quiera!

Iones metálicos

La generación de iones de plata y/o cobre ha sido utilizada para desinfectar pequeñas piletas residenciales durante algunos años; en las piletas públicas, los iones por sí solos no se recomiendan, ya que no pueden mantener las condiciones de seguridad del baño. Sin embargo, no hace mucho, los iones comenzaron a ser utilizados en piletas de mayor tamaño junto con un desinfectante clorado o bromado.
La plata tiene un efecto de inhibición lento en cuanto al crecimiento bacterial. El cobre es un alguicida eficaz, pero puede originar problemas de manchas de color verde oscuro en cerámicas, mampostería, etc. (No se debe superar 1 mg/litro en el agua de una pileta). Hay gente que sostiene que los iones y los halógenos juntos desinfectan de manera mucho más eficaz de lo que correspondería a la suma de sus poderes desinfectantes, o sea que hay una sinergia entre ellos. No hay una evidencia cierta de tal fenómeno y, al día de hoy, el sistema sólo se recomienda para piletas residenciales.
También hay dudas en lo que hace a los métodos de ensayo microbiológicos que se usan para soportar los sistemas cobre/plata/hipoclorito. La plata no es inactivada por el tiosulfato que se suele utilizar en el momento de recolectar muestras de agua de los sistemas con halógenos para el correspondiente análisis microbiológico. En consecuencia, la plata podría seguir afectando las bacterias en la muestra. Y si tampoco se agrega neutralizador de tioglicolato de sodio, podrían resultar cuentas equivocadas de coliformes y de placa.

Sistemas electrolíticos

Hay varios sistemas que parece que brindan una desinfección de agua sin cloro. Pero la verdad es que trabajan con la sal común en el agua, de modo que en definitiva se trata de hipocloradores. Los efectos bactericidas sólo se consiguen con una concentración de varios cientos de ppm de cloro proveniente del electrolizador.
Otros fabricantes ofrecen productos con oxígeno que actúan como desinfectantes, pero los resultados y efectos que se supone que se logran algunas veces lindan con lo metafísico.
Es verdad que la electrólisis implica la excitación de varias sustancias químicas y la formación de sustancias y radicales químicos muy activos. Sin duda que algunos de éstos son buenos desinfectantes, pero por la propia naturaleza de estos productos transitorios es evidente claro que son difíciles de estudiar y no pueden ser llevados así no más a una pileta donde la desinfección es más que crucial.
Por estas razones, los electrocloradores sólo pueden ser clasificados como de desinfección tipo cloro y como de oxígeno o peróxido los demás. El residual de cloro producido de esta forma en el agua de una pileta debe ser considerado igual que en los demás métodos de dosificación de cloro. Estos sistemas no deben confundirse con los electrolizadores que producen cobre o plata a partir de ánodos de sacrificio.

Combinación de procesos

Muchas veces es posible combinar un proceso de desinfección con otro, por ejemplo ultravioleta y ozono, cobre y cloro, ozono y bromo, etc. Por lo general, se debe suponer que la desinfección que se logra es tan buena como en el mejor de los procesos, a menos que haya una sinergia clara e independientemente verificada.
Algunas veces, la reacción de uno de los procesos con su compañero puede ser negativa. Por ejemplo, los rayos ultravioleta destruyen el ozono mientras el ozono produce un bromato nocivo a partir del bromo presente en un agua bromada.

Magnetismo

Varios productos que se comercializan hoy en día incorporan imanes adosados a la cañería de circulación de agua de una pileta, cuya función, sostienen, es la de ayudar a una desinfección normal. Si bien hay experimentos piloto que parecen demostrar este efecto, todavía no se ha elaborado una base teórica clara como para confirmar esta característica.
Otro producto ablanda el agua de una pileta de natación e inhibe los microorganismos al producir ondas electromagnéticas de radio de baja frecuencia. No hay ninguna evidencia clara de que esto ocurra. Y la misma consideración se aplica a un dispositivo electrónico que se supone que elimina las incrustaciones.

El futuro

¿Qué hubiera pasado si no utilizáramos cloro? Según los expertos, los resultados hubieran sido devastadores ya que el cólera y todas las demás enfermedades transportadas por el agua se hubieran propagado fuera de control.
Por ahora, se dispone de chequeos y balances que nos protegen de las enfermedades y de los subproductos que provienen de lo que se utiliza para matar todos esos microbios letales. Sin cloro, hubiéramos tenido grandes problemas con un impacto económico enorme.
Al respecto, todos sabemos que hay lugares en el mundo donde la gente todavía se está muriendo de cólera, disentería y tifoidea. Pero en el mundo industrial, la razón por la que nuestras expectativas de vida son mayores es porque tenemos agua potable y limpia.
Hoy en día, uno está rodeado por productos clorados: la computadora donde está escribiendo, el papel donde imprime, las herbicidas en el jardín y los cosméticos de uso cotidiano. Mucha gente no se da cuenta, pero el problema no es el cloro en sí mismo, sino cuando no se lo utiliza y no se lo maneja correctamente, siendo enviado al medio ambiente de manera no adecuada.…

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